lunes, 28 de noviembre de 2011

Condenemos la falta de libertad.

Soy reo de un planeta que se autodestruye,
de una sociedad que se ahoga.
Condenado a una vida de anonimato
encadenado a un boli y un papel,
fui el elegido para alentar a una generación perdida
el orador cobarde de las masas
que escribe porque ya no habla.
Soy reo de un cuerpo de mujer
que me recuerda que estoy perdido.
Esclavo voluntario de un pecado
que día tras día cometo,
y del que nunca me arrepiento.
Soy reo de una causa perdida,
de una batalla ficticia,
de un libro sin final,
de un silencio sepulcral...
A veces me miro en un espejo roto
lloro y me confundo de planeta.
A veces lo veo todo insignificante,
a veces me creo gigante...
pero aún sigo encaramado 
a este cascarón que llaman cuerpo.
Soy reo de lo indeterminado
pagando por un pecado que olvidé
por un tiempo que ya poco me importa.
Soy reo
y creo
que aún puedo
porque debo
y espero
llegar a ser libre.
Eternamente tuyo, Philosophia.

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