jueves, 10 de mayo de 2012

Jodidos felinos.

Vas a tener que perdonarme,
porque voy a tener que confesarte,
que he sido yo quien le ha puesto
veneno a los gatos.


Lo siento en el alma,
si todavía tengo,
pero es que no podía soportar
que todos tus mimos
y todas tus caricias
y todo tu cariño
se lo llevaran esos malditos felinos
que cuando trato de acercarme a ti
me sacan las uñas.


Yo los saco los dientes,
pero parece que ya no soy tan fiero.


La cuestión es,
que después de varios días 
de dolores de cabeza
y pesadillas con gatos moribundos,
tengo que confesártelo.


Yo eché veneno a tus gatos,
pero si quieres,
saltaré sobre todos tus tejados.
Eternamente tuyo, Philosophia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario