sábado, 24 de diciembre de 2011

Fumando espero.

Y todavía me pregunto
cómo puedo tener los huevos
de hacer poesía
de esta puta mierda de vida
que llevo,
o que me lleva a mi.
Me fumo un cigarro
tirado en la cama de mi silencio
ahogado en mi propio llanto
y cantando canciones que olvidé
mientras recuerdo
cómo era mi vida contigo.
Suelo tener diez o doce
paranoias diarias
y casi todas 
están dedicadas a ti,
excepto alguna
que me veo obligado a suprimir
hasta nueva orden.
Siempre odié los anuncios
en los que aparecen
familias felices.
No se si es odio o envidia,
pero me permito el lujo
dedarlo por sentado
para evitar pensar
que no soy buena persona.
Ya voy por el segundo cigarro
y me sabe un poco a ti
y otro poco a desesperanza
que para el caso es lo mismo.
Llevo ya tanto tiempo solo
que rehuso cuando alguien se me acerca
para hablar de temas cotidianos
como el frío que hace ultimamente,
los goles que está metiendo Ronaldo,
la investidura del nuevo gobierno
y alguna novedad más que se me escapa.
Desde que te fuiste solo paso frío
por lo que me importa una mierda
que la puta madre de Ronaldo
tenga un hijo magnífico
o que Rajoy prometa cambios,
si el único cambio que quiero
es el del buzón del portal
(volver a poner tu nombre)
Mi cuarto cada vez
apesta más a alcohol,
creo que es por mi presencia.
El piso pide un toque femenino
pero tus piernas enfilaron la puerta
y le quedaron solitario
como a este lobo que lo parasita.
Me divertiré un poco
matanto las cucarachas
que han decidido invadir mi intimidad
mientras me fumo otro cigarro más
y pienso otro poco en tu vuelta.
Eternamente tuyo, Philosophia.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario