domingo, 29 de enero de 2012

Dueles.

Me duele la cabeza
de matar resacas
a base de cerveza
y escribir poesía
de forma barata.


Me duelen los huevos
de deshojar claveles
porque las margaritas
me imponen mucho respeto
y muchas ganas de devorarme.


O devorarte.


Me duelen las manos
de echarte de menos
y matar mi soledad
a punta de erección.


Me duele la vida
de esperar anclado en 
una barra de bar
rezando a un Dios sordo
porque sea tu culo
el que cruce esa puerta


y que por casualidad
me digas que me echaste en falta.



Todo esto desnuda,
a poder ser.



Me duelen los bolsillos
de sentir tanto vacío
y duermo con miedo
de no llegar a final del sueño


como tampoco llego a final de mes.


Me duelen las ganas
que tengo de verte
y desgarrarte las bragas
y decirte al oído
que nunca he sido tan animal
como lo fui contigo.


Me duele la muerte
que se me presenta 
tan a destiempo
encarnada
y encaramada
a un canuto poco cargado
y un polvo poco disfrutado


(aunque un polvo es un polvo).


Me dueles 
cuando sueltas ese típico
"me tengo que marchar"
y suele coincidir 
con los anuncios.
Por eso nunca veo la tele.
Eternamente tuyo, Philosophia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario